"Lo siento. Hicimos lo que pudimos. Esta muerto". No hay un solo día que no recuerde las palabras resignadas del médico. La vida es tan frágil y secundaria, como los hilos blancos que tienen los trajes, recién salidos de la tienda. Como una barra de incienso que se va convirtiendo, lentamente, en ceniza y cae, de repente, cansada de aguantar su propio peso. Lo peor es la sensación de impotencia. El dolor provocado por no llegar a tiempo. No sé si os pasa, pero yo nunca logro evitar que los restos de ceniza manchen la madera del mueble del comedor.
Autor: Raúl Gil Benito
Flo6x8, flamencos activistas
Hace 1 día


3 comentarios:
Me tienes loca con tanto cambio de cabecera, jejeje. Aunque esta con la playita le pone los dientes largos a cualquiera.
Que disfrutes el verano.
Saludos.
Me encanta el relato
@ Aasuero, jeje, es que la imagen de la cabecera es aleatoria. xDD
Publicar un comentario en la entrada